Los cinco Gobiernos The Fox

El gabinete del
presidente Vicente Fox todavía no
cumple su primer año en funciones
y los roces entre secretarios de
Estado ya son
públicos. Diferencias ideológicas,
proyectos personales y, en algunos casos, la mirada puesta ya en las
elecciones de 2006, enrarecen el ambiente de trabajo en Los Pinos.

Hace apenas dos semanas, en una más de las reuniones de gabinete que encabeza el presidente Vicente Fox, dos grupos de funcionarios habían tenido un nuevo debate sobre alguno de los temas que dividen al equipo presidencial. Santiago Creel, secretario de Gobernación, había quedado en minoría en la discusión porque uno de los funcionarios presentes decidió respaldar la propuesta de Adolfo Aguilar Zinser, consejero de Seguridad Nacional. Derrotado y molesto, el responsable de la política interior del país se acercó al funcionario y le reprochó: “¡Es que tú perteneces a otro grupo!”

El aludido se despojó de sus lentes de vista cansada y dio una respuesta diplomática, aunque —reconoce él mismo— poco convincente: “Yo pertenezco al equipo del presidente Fox”.

El breve intercambio de frases dibuja la situación que se vive en el interior del gabinete presidencial: a menos de un año del nuevo gobierno, los secretarios de Estado han conformado grupos de poder que disputan el manejo de las políticas públicas y la cercanía con el jefe del Ejecutivo. Los líderes de cada uno de ellos caminan cada uno por su lado, incluso en sentidos opuestos y nadie les pone freno.
Entre ellos se dicen “cuates”, pero la realidad es que cada vez hay más casos que ilustran las peleas, las animadversiones y los proyectos personales de las cabezas de grupo, con miras a la elección presidencial de 2006. Funcionarios del primer círculo foxista reconocieron que las diferencias ideológicas de los miembros del gabinete también han ocasionado las escaramuzas.

Además, se disputan su inclusión en lo que ahora llaman “el cuarto oscuro” del presidente Fox, núcleo en el que se toman las decisiones importantes de la nación. Pero sólo unos cuantos tienen acceso a las reuniones en que se revelan e imprimen las fotografías del país.
Por esas razones, explicaron las fuentes consultadas, los principales funcionarios del gabinete foxista han hecho alianzas y han integrado grupos que tienen nombres y cabezas: Marta Sahagún de Fox está al frente del Grupo Pinos; el canciller Jorge G. Castañeda comanda el Grupo Tlatelolco; Santiago Creel Miranda, secretario de Gobernación, el Grupo Bucareli; Francisco Barrio Terrazas, titular de la Contraloría, el Grupo PAN, y Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda y Crédito Público, el Grupo Empresarial.

Estos políticos, que encabezan los equipos de poder, buscan fortalecer sus puntos de vista frente al Presidente, lo mismo para tratar de negociar la reforma fiscal, que para lograr el consenso en la posición de México frente a la crisis del 11 de septiembre, para definir el lugar del nuevo aeropuerto e incluso para diseñar la agenda presidencial. Lo hacen frente a la opinión pública y sin medir las consecuencias políticas de sus enfrentamientos.

A la sociedad dan otra cara. Castañeda dijo hace algunos días que el secretario de Economía, Luis Ernesto Derbez, es su “cuate” y que no hubo “roces o malos entendidos” con su compañero de gabinete, quien encabezó la delegación mexicana en la reunión de la APEC celebrada en Shangai. Simplemente, argumentó, a él le tocaba y por esa razón, dijo: “No estuve presente”.

“Es mi cuate desde la campaña —afirmó el encargado de conducir la diplomacia—. Trabajamos mucho juntos en la campaña. Nos llevamos muy bien en la campaña, hemos trabajado muy bien durante la transición y este año, y los roces son inexistentes. Nos critican mucho cuando no se toman decisiones. Esta vez se tomó una decisión clarísima: es Economía la responsable de la APEC. Así está, hay una línea de mando muy clara, hay un responsable, hay una dependencia responsable, la otra dependencia, es decir, Relaciones Exteriores, no sólo lo acepta, sino se congratula de ello, facilita las cosas, pues tampoco les gusta. Entonces ya no sabe uno ni cómo darles gusto a estos amigos (de la prensa)”.

“Contigo no voy”

La gestación de los grupos de poder en los primeros 11 meses de gobierno se ha dado gracias a las coaliciones entre los nuevos personajes de la política nacional. Han dejado los grupos a los que pertenecían durante la campaña electoral. Hoy buscan sumar fuerzas para ganar la simpatía presidencial y consolidar sus proyectos personales. Otros simplemente se han hecho a un lado, como Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes.

Ahora el Grupo Pinos, cuyos integrantes participaron en el gobierno de Guanajuato y en la campaña foxista, tiene en sus filas a Marta Sahagún, Eduardo Sojo, Carlos Flores, Ramón Muñoz, Juan Hernández, Ramón Martín Huerta, Javier Usabiaga y hasta Sara Bermúdez, confirmó uno de sus integrantes.

Luis Ernesto Derbez, quien también estuvo en la campaña, se reincorporó a este equipo, situación que le permitió encarar a Castañeda. Sin embargo, actúa como líbero cuando así conviene a sus intereses y es capaz de faltar a las reuniones del gabinete presidencial, como sucedió antes de que Fox iniciara su gira por Europa y Asia.
Según los funcionarios consultados, el subsecretario Martín Huerta, exgobernador sustituto de Guanajuato, actúa como puente entre el Grupo Pinos y el Grupo Bucareli.

El Grupo Tlatelolco, integrado por Castañeda, Adolfo Aguilar Zinser, Rodolfo Elizondo y Juan Ignacio Zavala, ha provocado el mayor número de polémicas en el interior del gabinete, entre ellas por la posición de México ante los ataques terroristas en Estados Unidos y, la más reciente, por el liderazgo de la delegación mexicana en la APEC. El equipo del canciller guarda relación con Elba Esther Gordillo, quien a su vez maneja el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado con su amigo Benjamín González Roaro, director general de la institución.

Al concluir la maratónica y accidentada gira presidencial por Europa y Asia, Castañeda hizo evidentes las disputas entre los hombres cercanos al Presidente de la República: los equipos deben espaciar las actividades de Fox y dar más tiempo para la preparación de los discursos presidenciales. Y dio una frase contundente en referencia al traspié ocurrido en España cuando el mandatario equivocó el nombre del escritor Jorge Luis Borges, a quien llamó José Luis Borgues:

“Nos equivocamos porque estamos distraídos, porque estamos muy nerviosos por la razón que sea y por eso se llaman lapsus porque uno no sabe lo que está haciendo”.

Los grupos de poder han mostrado en público estos descuidos en la conducción de las políticas de gobierno. Los casos más destacados son: la negociación de la reforma fiscal, la posición mexicana frente a los acontecimientos del 11 de septiembre en Estados Unidos, la decisión sobre el lugar del nuevo aeropuerto y la ausencia de Castañeda en la reunión de la APEC.

El equipo del canciller ha tenido serias disputas con el Grupo Bucareli, conformado por Santiago Creel, Rafael Macedo, Clemente Vega García y Marco Antonio Peyrot González. El episodio más claro estuvo relacionado con la posición mexicana sobre la guerra en Afganistán.

Castañeda dijo que Washington tenía derecho a las represalias y que México no podía regatear el apoyo al gobierno de George W. Bush. En paralelo, Creel afirmó que la administración federal se conduciría con apego a los principios de la política exterior y que en la conducción de ésta había una sola voz: la del jefe del Ejecutivo. “Yo rechazo —advirtió el secretario de Gobernación— el hecho de que nos quieran orillar a una subordinación con el gobierno norteamericano, eso nunca lo vamos a permitir. No lo permitiría el pueblo, la gente, mucho menos un gobierno que surge de la gente, a raíz de cualquier coyuntura que sea”. El canciller dijo burlón que él ya no haría más declaraciones sobre el conflicto porque el secretario de Gobernación no se lo permitía.

Las diferencias entre los grupos Tlatelolco y Bucareli saltan también en el terreno de la seguridad nacional. La Secretaría de Gobernación convoca con cierta regularidad a los responsables de esta área para analizar la situación del país. A las reuniones acuden los titulares de las secretarías de Defensa Nacional, Clemente Vega García; de Marina, Marco Antonio Peyrot González; de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, y el procurador general de la República, Rafael Macedo. El consejero de Seguridad Nacional y cabeza del gabinete de Orden y Respeto, Adolfo Aguilar Zinser, nunca asiste a estas entrevistas. En contraparte, Creel tampoco acude a las sesiones convocadas por Aguilar Zinser.
El reformón

Los grupos Pinos y Bucareli también han chocado: durante el periodo de transición, a la mitad del año 2000, el Grupo Pinos corrió en los medios de comunicación la necesidad de la reforma fiscal. Directamente Eduardo Sojo soltó que la estrategia consideraba la aplicación del IVA a alimentos y medicinas. El presidente Vicente Fox había autorizado a este equipo el manejo de la campaña en los medios de comunicación. Sin embargo, también dejó suelta la negociación con los integrantes del Congreso de la Unión. La estrategia, por tanto, resultó un fracaso. Los partidos de oposición, PRI y PRD, rechazaron en automático las propuestas presidenciales.
Entonces, el jefe del Ejecutivo volteó hacia otro de los grupos. En mayo de 2001, ordenó a Creel que tomara las riendas de la negociación política para sacar adelante uno de los proyectos económicos más relevantes del sexenio. El Grupo Pinos se apagó hasta octubre del año en curso: Eduardo Sojo declaró en Europa que ya había un acuerdo entre los partidos políticos para la reforma fiscal, situación que reventó las negociaciones que manejaba el Grupo Bucareli. Era la segunda vez que le ocurría al mismo funcionario. Ante la situación, Fox convocó a Creel y a la dirigencia panista a una reunión celebrada hace algunos días en la residencia oficial de Los Pinos para tratar de reencauzar las pláticas con los opositores.

De acuerdo con la información recabada sobre la integración del Grupo Bucareli, José Luis Durán es un político cercano al senador Diego Fernández de Cevallos; Moctezuma Barragán con un sector del PRI, fundamentalmente con el de Francisco Labastida; Eduardo Medina-Mora con los empresarios, y María Amparo Casar con el círculo de los intelectuales (todavía aparece en el directorio de Nexos).
En forma más discreta se maneja el Grupo PAN, en el que participan Francisco Barrio, Rogelio Sada Zambrano, Eduardo Romero, Rosendo Villarreal, Francisco Molina Ruiz, Josefina Vázquez Mota, Juan Antonio García Villa, el senador César Jáuregui, presidente de la Comisión de Gobernación, y el senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes. Hasta el momento, este equipo no se ha metido en conflictos con otros grupos. Todos estos panistas han sido líderes regionales de su partido y mantienen nexos con los empresarios del norte del país.
El Grupo Empresarial tiene pocos elementos, pero su fuerza radica en el manejo del erario público. En el equipo están los priístas Francisco Gil Díaz, Fausto Alzati, quien fuera uno de los hombres más cercanos a Vicente Fox en la campaña electoral de 2000, y José Luis Romero, uno de los miembros del PRI más cercanos a Fox. Pertenecen también a él personajes de la iniciativa privada como Mario Laborín y el empresario Claudio X. González, ahora uno de los invitados permanentes a las giras presidenciales internacionales, como ocurrió en el sexenio salinista. Gil Díaz, además recibió el impulso de empresarios como Roberto González para ser designado responsable de las finanzas.
El manejo de la política económica ha causado enfrentamientos entre el secretario de Hacienda y Eduardo Sojo, pues el primero ha cargado con el peso de las políticas de recorte presupuestal. Actualmente, Gil colabora con Creel en la negociación política para la reforma fiscal, principalmente con sus contactos del PRI en el Congreso de la Unión.

Los actores políticos más cercanos a Fox, los que tienen llave para entrar al “cuarto oscuro” son: Sahagún de Fox, Sojo, Muñoz, Creel y Castañeda. Ese lugar también tiene un espacio para los amigos, especialmente para Lino Korrodi, quien participó en el diseño de la campaña electoral de 2000 y fue responsable de recabar fondos.

La actual situación de tensión en el gabinete presidencial ha ocasionado preocupación en el presidente Fox y ha producido la versión de que en las próximas semanas podrían darse cambios en las carteras del gobierno federal ^

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